¡Que Vergüenza!
Por: José Miguel Cobián
Tuve el honor de ser invitado a la marcha de apoyo a los migrantes que se llevó a cabo el 1 de mayo a las 4 de la tarde en Córdoba. Me invitó Alejandra Guzmán, quien fue una de las organizadoras y quien dijo un emotivo discurso de pre-cierre, pues luego llegó otra dama aparentemente sin haber preparado nada, quien nos leyó la cartilla respecto de los inmigrantes.
Fue una tarde de vergüenzas. La primera, como ciudadano de la región, al ver que muy poca gente acudió al llamado. Estoy seguro de que hay muchas familias con inmigrantes, y sin embargo, la marcha no tuvo más allá de 100 personas. Esta marcha fue organizada por personas de la sociedad civil, sin ningún interés político, simplemente se trató de respaldar a los migrantes no sólo de la región sino del país.
La segunda vergüenza que pasé, se debió a que en los discursos, las damas que hablaron expresaron que el motivo de la marcha no era sólo para apoyar a los mexicanos en Estados Unidos, para que las leyes de otro país les permitieran hacerse residentes y trabajar allá, sino que no había que perder de vista lo más importante, que es que nuestro país expulse a sus ciudadanos, porque no hemos podido darles la posibilidad de trabajar en la tierra de que los vió nacer. Este asunto de los mexicanos que no pueden trabajar en México, resultó lo más triste y vergonzoso de la tarde, pues es una deuda, que todos y cada uno tenemos con esos migrantes. Algunos por apatía, otros por falta de inteligencia al escoger los gobiernos en turno, y otros por intereses personales, que han sacrificado a tantos mexicanos, obligándolos a sufrir pobreza extrema, y a ser carne de cañón y de urnas a cambio de unos pesos, una despensa, o la falsa amenaza de eliminar apoyos como los de oportunidades.
Es vergonzoso que muchos mexicanos tengan que salir de nuestro país, y que muchos veracruzanos tengan que dejar Veracruz, porque ni la nación ni el estado les ofrecen empleos dignos y bien remunerados. Tenemos más de 20 años sin crecimiento económico real, y aún así, seguimos pensando en continuar igual que siempre. Eso también da pena.
Se recordó a tantas y tantas mujeres que han tenido que asumir el papel de padre y madre, debido a que sus “hombres” tuvieron que irse “al otro lado” para poder darle un mendrugo de pan a sus hijos, pues viviendo en un país que se denominó “el cuerno de la abundancia”, hoy sufrimos la vergüenza de la escasez.
Las oradoras se llevaron la tarde. Valió la pena estar en esa marcha, y ver a un grupo de ciudadanos comprometidos con sus hermanos en el extranjero. Nos pidieron también firmar un documento dirigido a nuestro presidente municipal, en el cual se le solicita explicar las políticas para desarrollo económico y empleo a nivel municipal. Aceptamos con gusto, pero también entendemos que es poco lo que puede hacer un presidente municipal y aunque un gobernador de un estado puede desarrollar parcialmente su entidad, -como lo hizo en su momento el gobernador de Aguascalientes-, sabemos también, que el desarrollo económico viene siempre aparejado de políticas económicas nacionales, aplicadas desde el gobierno federal, pues los instrumentos de política monetaria y de desarrollo económico en su mayoría están en manos del Presidente de la República.
Por ello, las próximas elecciones del 2 de julio tienen una importancia especial, pues en ellas habrá de decidirse una de tres opciones. La primera y colorada, es volver a la manera en que se manejaba y administraba el país antes del 2000. La segunda, la azulada, implica continuar con el camino trazado hasta la fecha, con la salvedad de que no sabemos si continuarán los precios altos del petróleo y/o las remesas, que generaron el flujo de capital suficiente para mantener una estabilidad económica. La tercera opción es un cambio de rumbo en las políticas económicas que ofrece la posibilidad de interesarse más en el bienestar de la población, y menos en las variables macroeconómicas, claro, siempre sin descuidar la inflación, que tanto daño nos ha hecho como país.
Lo mejor de la tarde, fue observar a ciudadanos que no sólo por curiosidad, sino también por compromiso personal, asistieron a esta marcha ciudadana, convocada por ciudadanos, y sin que hubiera un solo acarreado.
Los latinos en Estados Unidos, hicieron mejor la tarea, faltaron a clases sus hijos, faltaron ellos a sus trabajos, y todo con el fin de conseguir algo de dignidad y respeto en su trato con el resto de los integrantes de la primera potencia mundial. Vimos en los noticieros cientos de miles de personas que de manera pacífica y ordenada, marcharon en defensa de sus derechos. Una gran lección y un gran ejemplo. Pronto habrá en México también marchas espontáneas y organizadas en verdad por la sociedad civil, para exigir lo mismo, dignidad y respeto para los propios mexicanos, en especial para esa inmensa mayoría de mexicanos en la pobreza.
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